Especialista de Mayo Clinic revela que hábitos cardiosaludables previenen deterioro cognitivo; el 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro
SCOTTSDALE, Arizona – Las decisiones cotidianas que protegen el corazón también resguardan la salud cerebral, según explica Bryan Woodruff, M.D., neurólogo cognitivo de Mayo Clinic. Con motivo del Día Mundial del Cerebro, que se conmemora cada 22 de julio, el especialista enfatiza que cuidar el cuerpo es la estrategia más efectiva para reducir el riesgo de Alzheimer y otras demencias. Lo que beneficia al sistema cardiovascular, afirma, beneficia igualmente al cerebro.
Alzheimer: el enemigo silencioso
La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60 % y el 70 % de los casos de demencia en el mundo. Más de 55 millones de personas viven hoy con algún tipo de demencia, y las proyecciones indican que la cifra seguirá aumentando. En República Dominicana, la prevalencia de demencia en la población de 65 años o más alcanza el 11.6 %, según datos del Plan de Respuesta a las Demencias 2020-2025.
Woodruff advierte que el Alzheimer no se explica únicamente por las placas de beta amiloide y las proteínas tau. Los estudios post mortem revelan daños vasculares significativos: acumulación de grasas y colesterol en los vasos sanguíneos cerebrales, junto con microinfartos silenciosos que privan al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes. «El cerebro, al igual que cualquier otro órgano del cuerpo, depende del sistema cardiovascular», sostiene el neurólogo.
Siete hábitos que blindan la memoria
Controlar los factores de riesgo cardiovascular constituye el primer paso. Tratar la hipertensión, la glucosa elevada y el colesterol inadecuado, abandonar el tabaco y mantener un peso saludable reduce significativamente el deterioro cognitivo. «Cuanto antes se aborden estos factores, mayor será el beneficio para el cerebro», afirma Woodruff.
La alimentación cardiosaludable, como la dieta mediterránea, favorece la salud cerebral al controlar la grasa corporal y la inflamación crónica. Dormir lo suficiente también resulta crucial: investigaciones vinculan el insomnio con el deterioro cognitivo y con enfermedades como la hipertensión y la diabetes.
Las relaciones sociales estimulan la liberación de serotonina y dopamina, sustancias que mejoran el estado de ánimo y favorecen nuevas conexiones neuronales. Tratar la pérdida de audición y visión, evitar el uso crónico de sedantes y practicar ejercicio físico completan el cuadro de protección. Un amplio estudio reveló que las tasas de deterioro cognitivo duplican su frecuencia entre personas sedentarias.
Reserva cognitiva: el ahorro para el cerebro
Mantener la mente activa con actividades placenteras y desafíos nuevos crea redes neuronales que funcionan como una reserva cognitiva. «No significa que uno sea inmune», aclara Woodruff, «pero proporciona cierto margen de protección frente a un problema neurodegenerativo». Esta reserva actúa como un colchón ante el avance de enfermedades como el Alzheimer.
Detección temprana: la clave del futuro
Woodruff integra el equipo de investigadores de Mayo Clinic que impulsa el diagnóstico temprano de la demencia y del deterioro cognitivo leve. La detección precoz permitirá tratamientos más efectivos cuando los avances terapéuticos logren ralentizar o detener la progresión de estas enfermedades.
El especialista concluye con un mensaje contundente: nunca es tarde para adoptar cambios en el estilo de vida. «A todos mis pacientes, independientemente de la gravedad de su deterioro cognitivo, les digo que cuiden su salud de forma integral», afirma.
#AlcarrizosNews #NoticiasRD #SaludCerebral #Alzheimer #Prevención #DíaMundialDelCerebro



