Un rally de cinco carreras en el séptimo inning revivió las esperanzas del equipo cibaeño y obliga a una definición de infarto en el penúltimo día
SANTO DOMINGO, República Dominicana – Con la espalda contra la pared y el silencio de la eliminación acechando el Estadio Cibao, las Águilas Cibaeñas protagonizaron una de esas hazañas que define el carácter del beisbol dominicano. Un ataque explosivo de cinco carreras en el séptimo episodio les dio una victoria de 6-2 sobre los Toros del Este este viernes, logrando no solo sobrevivir, sino entrampar la segunda posición del round robin y forzar un final de temporada regular digno de un guión de Hollywood.
La resurrección del séptimo inning
Todo parecía encaminarse a un desenlace prematuro para el emblemático equipo cibaeño. Los Toros, con un oportuno batazo de dos carreras de Onix Vega en el cuarto inning, controlaban el marcador y el ritmo del juego. La ofensiva aguilucha lucía impotente frente al pitcheo visitante. La tensión en las gradas era palpable, un sentimiento colectivo de despedida inminente. Sin embargo, el beisbol tiene una narrativa impredecible. El séptimo inning se convirtió en el punto de inflexión absoluto. Juan Carlos Gamboa, con un doble clave, inició la chispa que incendió la pradera. Los relevistas de los Toros perdieron el control del momento, otorgando boletos y permitiendo hits en situaciones críticas. Leody Taveras y Geraldo Perdomo, con sendos sencillos, completaron la remontada y voltearon el partido por completo. Cinco carreras cruzaron el plato en una exhibición de resiliencia pura.
Un escenario matemático de infarto
La victoria, por sí sola, no bastaba. El destino final de las Águilas dependía también del resultado en la capital. Allí, los Leones del Escogido cumplieron su parte al derrotar a los Gigantes del Cibao, asegurando el primer cupo a la final. Este resultado dejó a Águilas y Toros empatados con marca de 10-7, obligando a un desempate en la última fecha. La definición se postergó, pero la incertidumbre alcanzó su punto máximo. El round robin, formato que intensifica cada juego, demostró una vez más su brutal eficacia para generar drama. Según estadísticas de la Liga Dominicana, más del 60% de las series de postemporada en la última década han tenido definiciones en el último día o extra innings, evidenciando la competitividad feroz del beisbol dominicano.
Todo se define en la última jornada
El sábado se perfila como una jornada histórica. Las Águilas viajarán al corazón de la capital para medirse a los ya clasificados Leones del Escogido. Cualquier titubeo será fatal. Paralelamente, en San Francisco de Macorís, los Toros del Este enfrentarán a los Gigantes del Cibao, un equipo que aunque eliminado, buscará cerrar su temporada con dignidad. El escenario es claro: si ambos equipos ganan o ambos pierden, la semifinal se extenderá hasta el domingo con un partido de desempate definitivo. Si uno gana y el otro pierde, el ganador avanzará a la gran final. Cada lanzamiento, cada jugada defensiva, cada turno al bate, cargará con el peso de una temporada completa. La afición, conocedora y apasionada, será testigo de cómo el beisbol dominicano entrega, una vez más, un espectáculo de nervios y grandeza donde solo los más fuertes sobreviven.
Fuente: LIDOM
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