Un cabo de 27 años, con un bebé de 7 meses, fue acribillado por 16 disparos por sicarios en motocicletas
LOS ALCARRIZOS, República Dominicana – La madrugada del sábado se tiñó de sangre en el municipio de Los Alcarrizos. Allí acribillaron al cabo de la Policía Nacional, Carlos Manuel Canario, de 27 años. Ocurrió a la salida de un centro de diversión en el barrio Altos de Chavón. Este nuevo crimen en Los Alcarrizos consternó a la comunidad por la sevicia del ataque: 16 casquillos percutidos. También conmueve el drama humano: un bebé de apenas siete meses acaba de quedar huérfano. Voceros de la institución confirmaron que identificaron a dos presuntos responsables, apodados «Jordan» y «Esmailin». Una patrulla de la DICRIM peina la zona en su búsqueda.
Un cumpleaños que acabó en tragedia
El informe policial, al que accedió Alcarrizos News, detalla el suceso. Ocurrió alrededor de la 1:00 de la madrugada en la calle Luperón, frente a un billar del sector. El cabo Canario ya no residía en la zona. Vecinos aseguran que se había mudado. Esa noche llegó al lugar para compartir con un amigo. Presuntamente celebraba un reciente ascenso. La alegría se convirtió en emboscada. Cuatro individuos en dos motocicletas lo interceptaron. Abrieron fuego sin mediar palabra.

La violencia escaló con rapidez. En la escena del crimen, los investigadores de la Policía Científica recolectaron 16 casquillos calibre 9 milímetros. El médico legista determinó la causa de muerte: herida por proyectil de arma de fuego en la región nasal derecha. El disparo entró sin salida. Las autoridades recuperaron el arma de reglamento del cabo. Ahora la analizan para determinar si logró usarla. También investigan si los sicarios neutralizaron su capacidad de respuesta antes de que pudiera desenfundar.
El dolor de una comunidad vulnerable
La indignación recorre Los Alcarrizos. En este municipio, la delincuencia se convirtió en el pan de cada día. Así lo denuncian comunitarios en reportes recientes de Alcarrizos News. El asesinato de un agente de la ley colmó la paciencia. Vecinos del fallecido pidieron no identificarse. Temen represalias. Describieron a Canario como un joven dedicado y trabajador. «Era trabajador», señaló un familiar afectado. «Cuando no estaba de servicio, realizaba entregas de PedidosYa en su motocicleta. Así llevaba el sustento a su casa». La imagen del bebé de 7 meses conmueve hasta los más duros. Ese niño nunca conocerá a su padre.
El temor en barrios como Altos de Chavón, El INVI o La Fe resulta constante. Residentes consultados aseguran sentirse abandonados por las autoridades. Denuncian falta de patrullaje. Observan con miedo la audacia creciente de los criminales. Ahora no dudan en atacar incluso a miembros de la Policía Nacional. La situación refleja una crisis de seguridad.
La cacería de los sicarios
La Policía Nacional informó sobre avances en la investigación. Ya identificaron plenamente a dos de los cuatro presuntos implicados. Se trata de individuos conocidos en el hampa local como «Jordan» y «Esmailin». Las autoridades poseen sus fotografías. Avanzan en su localización. Los otros dos ocupantes de las motocicletas están en proceso de identificación. La institución del orden exhortó a los prófugos a entregarse por la vía que consideren pertinente. Solicitó la colaboración ciudadana para aportar cualquier información que facilite su captura. Garantizan absoluta confidencialidad.
En la calle Luperón, las marcas de los casquillos en el asfalto permanecen. Son el triste recordatorio de una noche fatídica. El crimen en Los Alcarrizos se cobró otra vida. La pregunta flota en el aire: ¿cuántas más serán necesarias? El Estado debe recuperar el control del territorio. El cabo Canario soñaba con servir y proteger. Paradójicamente, su sueño lo llevó a morir en la misma calle donde la ley brilla por su ausencia.
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