El economista Daniel Toribio confronta las cifras del Banco Central con el anuncio oficial de congelación de la nómina hecho en septiembre de 2024
SANTO DOMINGO, República Dominicana – El mercado laboral dominicano cerró el 2025 con una señal de alerta que pocos en el oficialismo quieren ver: el motor de la creación de empleo formal ya no es la empresa privada, sino el Estado. Así lo denunció este sábado el exministro de Hacienda, Daniel Toribio, quien, con las cifras del Banco Central en la mano, evidenció que cuatro de cada cinco nuevos puestos con todas las de ley fueron a parar a la nómina pública.
El diagnóstico de Toribio, miembro de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, es un duro revés al relato oficial de dinamismo económico. Según los datos promediados del Banco Central, en 2025 la cifra de ocupados alcanzó las 5,139,951 personas, lo que representa un incremento interanual de 133,915 empleos. Sin embargo, al romper ese número en su composición, la fotografía cambia por completo.
«No fue el sector privado el que generó esa expansión», sentenció el economista al destacar que, en el ámbito del empleo formal, el sector público concentró cerca del 80% del aumento. Es decir, de cada cinco nuevos puestos que cotizan en la seguridad social, cuatro fueron financiados por el Estado. Esta realidad choca de frente con el bajo dinamismo del tejido productivo, en un contexto donde la economía general creció apenas un 2.1% durante el año pasado.
Las cifras que desmienten el discurso
Al afinar el lente sobre el último trimestre del año, la tendencia no solo se confirma, sino que se profundiza. Entre octubre y diciembre, al compararlo con el mismo periodo de 2024, el empleo total creció en 117,948 personas. De ese universo, 75,461 eran nuevos empleados públicos, lo que equivale a un sorprendente 64% de todo el incremento neto en ese cuarto final del año. Es un dato duro que refleja una dependencia estatal difícil de ocultar.
«El récord en ocupación total puede servir para el titular», ironizó Toribio, «pero la discusión real es de dónde sale el empleo y qué calidad tiene». Y es que, más allá del origen de la plaza, la calidad del trabajo sigue siendo una asignatura pendiente. Mientras la desocupación abierta escaló levemente del 4.8% al 5.0%, la informalidad se mantiene enquistada por encima del 54%, condenando a más de la mitad de la fuerza laboral a la inestabilidad y la falta de protección social.
La promesa que se esfumó
La denuncia de Toribio no solo se queda en el análisis estadístico, sino que apunta directamente a la coherencia del gobierno. El exfuncionario recordó un hecho concreto: el 16 de septiembre de 2024, durante la tradicional alocución de «La Semanal», el ministro de Hacienda anunció a bombo y platillo el congelamiento de la nómina pública. La medida prometía mantener la planilla de cada institución en los niveles de agosto de ese año como parte de un ambicioso plan de contención del gasto.
Sin embargo, las estadísticas oficiales del año 2025 dibujan un panorama opuesto. Lejos de congelarse, la maquinaria estatal de contrataciones no se detuvo. Para Toribio, esto no es más que la evidencia de una brecha insalvable entre la propaganda y la ejecución real de la política pública. «Los funcionarios del PRM dicen una cosa, pero hacen otra», concluyó el exministro, subrayando que el gobierno ha priorizado la expansión de su propio aparato burocrático por encima del fomento a la inversión privada, que es la única capaz de generar riqueza sostenible a largo plazo.
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