Leones conquistan su corona 18 con un juego magistral de pitcheo y una carrera de sacrificio en el Quisqueya
SANTO DOMINGO, República Dominicana – Con la precisión de un reloj suizo y el corazón de un león, el Escogido selló su destino como leyenda viva del béisbol invernal dominicano. Un rodado oportuno de Junior Lake bastó para derrotar 1-0 a los Toros del Este y alcanzar el bicampeonato de la LIDOM, la corona número 18 en el palmarés de la franquicia más laureada, reafirmando su dominio histórico en el Estadio Quisqueya Juan Marichal.
Esta victoria no fue un simple triunfo; fue una declaración de principios. En una era donde el béisbol privilegia el jonrón, el Escogido recordó que los campeonatos se construyen con pitcheo dominante, defensas de acero y jugadas de sacrificio. La Serie Final 2025-26 quedará grabada como un duelo de titanes, decidido por el más mínimo detalle en el último partido. El equipo no solo levantó el trofeo, también obtuvo el boleto a la Serie del Caribe, donde defenderá el honor del béisbol dominicano a partir del próximo domingo.
Un duelo que definió una era
El partido fue un monumento al pitcheo. Desde la primera entrada, los lanzadores de ambos conjuntos tejieron una red de ponches y rodados que mantuvo en vilo a una fanaticada entregada. La única carrera llegó en el fondo de la primera entrada, cuando Héctor Rodríguez se embazó y Junior Lake conectó un rodado clave hacia la segunda base. Esta jugada, aparentemente simple, fue el producto de una estrategia milimétrica y la presión de un estadio que vibraba con cada lanzamiento. En un deporte de estadísticas, a veces la gloria se esconde en la ejecución perfecta de lo fundamental.
El muro de pitcheo del Escogido
La hazaña del bateo habría sido inútil sin una exhibición de pitcheo colectivo cercana a la perfección. Grant Gavin sentó las bases con 3.2 entradas impecables. Los relevistas, encabezados por Yefrey Yan, mantuvieron la cero en el marcador con una efectividad aterradora. Matt Foster cerró el capítulo en el noveno episodio con la frialdad de un cirujano, obteniendo su tercer salvamento de la serie y sellando el campeonato. Frente a ellos, Enny Romero de los Toros lanzó con dignidad, pero un solo error fue suficiente para inclinar la balanza en un juego donde no hubo margen para el fallo.
El peso de la historia y el futuro
Con este título, el Escogido extiende su leyenda. Sus 18 coronas lo afianzan no solo como el equipo más ganador de la LIDOM, sino como una institución que sabe reinventarse manteniendo su esencia. El bicampeonato demuestra una consistencia notable en una liga famosa por su competitividad feroz. Ahora, la mirada está puesta en la Serie del Caribe. El conjunto rojo lleva consigo no solo el talento de su roster, sino el peso y la esperanza de una nación que vive y respira béisbol. La pregunta no es si están listos, sino si el resto del Caribe podrá contener a un equipo que acaba de ganar un campeonato con la elegancia implacable de un clásico.
Fuente: LIDOM
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