Sostenibilidad empresarial impulsa competitividad de proveedores locales certificados bajo metodología GRI
SANTO DOMINGO, República Dominicana – Cuando una corporación de bebidas decide que sus proveedores aprendan a medir su huella ambiental con la misma disciplina con que facturan, algo está cambiando en el tejido empresarial dominicano. Industrias San Miguel certificó a 30 empresas locales que ahora integran informes de sostenibilidad bajo metodología GRI, y no se trata de un gesto filantrópico: es pura estrategia de supervivencia en un mercado que exige transparencia.
La multinacional peruana, que opera en el país desde hace 19 años, ha convertido su programa “Negocios Competitivos” en una escuela obligatoria para quienes quieran seguir siendo sus socios comerciales. Los 30 proveedores certificados representan el 40% de su cadena de suministro estratégica local. Y no están solos: se suman a más de 100 proveedores del grupo ISM a nivel global que ya presentan sus reportes bajo estándares internacionales.
El dato no es menor. Según el Global Reporting Initiative, apenas el 22% de las pymes en América Latina elabora reportes de sostenibilidad. ISM está empujando a sus socios dominicanos a ubicarse en ese reducto.
Alianza estratégica con HumanizaRSE
La firma consultora HumanizaRSE tuvo a su cargo la capacitación. El enfoque fue práctico: enseñar a pequeños y medianos empresarios del transporte, los empaques y los alimentos a equilibrar sus cuentas económicas con las ambientales y sociales. No se trata de idealismo. Se trata de exportar, de acceder a cadenas globales, de no quedar excluidos de licitaciones que exigen certificaciones verdes.
La metodología GRI, la más usada en el mundo para reportar sostenibilidad, exige rigor. Los proveedores aprendieron a medir consumo de agua, huella de carbono, condiciones laborales y gobernanza. Y lo más complejo: hacerlo con la misma seriedad que un balance financiero.

Mario Medina, director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de ISM, lo expresó sin rodeos durante la ceremonia en el Salón Ónix de Centro Media: “Al acompañar a nuestros proveedores no solo fortalecemos su credibilidad, sino que construimos una red logística preparada para futuras regulaciones”. Traducción: el mercado y el Estado exigirán pronto lo que ISM ya está exigiendo.
Anualidad y expansión del programa
La iniciativa no es un experimento aislado. ISM ha decidido institucionalizar “Negocios Competitivos” como plataforma anual. Para 2027 proyectan incorporar nuevos aliados comerciales. La meta es que la sostenibilidad deje de ser un adorno en las memorias corporativas y se convierta en palanca de crecimiento real.
En un país donde la informalidad y el cortoplacismo suelen ganar la partida, que una empresa exija a sus proveedores reportar su impacto ambiental con estándares globales es una anomalía positiva. O quizás no es anomalía: quizás es la dirección que tomará el comercio en los próximos años.
La certificación de estos 30 proveedores ocurre en un contexto donde la Unión Europea y Estados Unidos endurecen sus requisitos de trazabilidad sostenible para productos importados. Las empresas dominicanas que no aprendan a medir y reportar su desempeño ambiental quedarán fuera de esas cadenas. ISM lo sabe. Por eso capacita, exige y certifica.
El sector transporte, uno de los más complejos en términos de huella de carbono, estuvo representado en esta edición. También empresas de empaques, un rubro bajo presión global por la crisis de los plásticos. Y alimentos, donde la trazabilidad es cada vez más un requisito de acceso a mercados.
Valor compartido como modelo de gestión
El concepto de “valor compartido”, que Michael Porter popularizó hace más de una década, encuentra en esta iniciativa una aplicación concreta. No se trata de hacer caridad. Se trata de que los proveedores sean más rentables porque son más sostenibles, y de que ISM tenga una cadena de suministro más confiable porque está compuesta por empresas mejor gestionadas.
Los 30 certificados entregados el viernes pasado representan algo más que un papel. Representan 30 empresas que ahora pueden decir que miden su impacto, que rinden cuentas y que están preparadas para un comercio internacional que ya no perdona la opacidad.
ISM ha entendido que su liderazgo en el mercado dominicano de bebidas -con marcas como Kola Real, Cool Heaven, Frutop, Generade y Enerup- no basta si sus proveedores navegan en aguas distintas. La sostenibilidad, en esta cadena, no es un adorno. Es el nuevo estándar.
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