SANTO DOMINGO, República Dominicana – En un movimiento que redefine el mapa tecnológico de la región, el presidente Luis Abinader firmó este jueves el Decreto 113-26, allanando el camino para que Google construya el primer puerto de intercambio digital de Latinoamérica en territorio dominicano. La inversión, que asciende a 500 millones de dólares según confirmaron fuentes oficiales, no solo busca duplicar la capacidad de conexión del país con Estados Unidos, sino que aspira a colocar a la nación caribeña en el centro del intercambio de datos para la inteligencia artificial en las Américas.
Una jugada geopolítica en el Caribe
La firma del decreto en el Palacio Nacional no fue un acto más de corte de cinta. Detrás del anuncio se esconde una estrategia clara de Google por diversificar sus rutas de datos y asegurar su soberanía digital en la región. Mientras que Brasil y México han concentrado históricamente la inversión en centros de datos, la apuesta por Quisqueya introduce un nuevo eje de conectividad. Cristian Ramos, director de Infraestructura Global de Google, reveló que esta será la octava instalación de su tipo en el mundo, pero la primera en América Latina, operando bajo tres principios irrenunciables: alcance, confiabilidad y resiliencia .
La urgencia de esta modernización la expuso con crudeza José Paliza, ministro de la Presidencia. Paliza alertó que, aunque el tráfico de internet en la nación se ha disparado más de un 500% en el último lustro, la espina dorsal que lo soporta es vetusta. De los seis cables submarinos actuales, varios superan las dos décadas de servicio y se acercan al ocaso de su vida útil, operando con una conexión directa mínima hacia Estados Unidos . Esta vulnerabilidad es la que Google viene a capitalizar.
Conectividad de última milla
El proyecto no se limita a enterrar fibra en el lecho marino. El puerto de intercambio digital funcionará como un gran distribuidor de tráfico. La promesa de la multinacional es multiplicar por diez el número de pares de fibra que enlazan directamente con territorio estadounidense, pasando de una ruta única a tres autopistas de datos simultáneas . Esta redundancia es clave para la estabilidad que exigen los servicios de inteligencia artificial en la nube, donde la latencia debe ser mínima.
Para dimensionar el salto, Brian Quigley, vicepresidente de Infraestructura de Red Global en Google, explicó que este anillo de cable submarino atracará en dos regiones de Google Cloud situadas en Carolina del Sur y Virginia. Es un salto cualitativo que permitirá a la República Dominicana dejar de ser un punto de paso para convertirse en un nodo de procesamiento de inteligencia artificial. «La infraestructura es la base que garantiza que la brecha digital no se convierta en una brecha de inteligencia artificial», sentenció Quigley durante el acto .
Un negocio que supera los US$500 millones
Aunque inicialmente se manejó la cifra redonda de 500 millones de dólares, reportes de prensa especializada ajustaron la inversión a unos 425 millones de euros. Más allá del montante exacto, lo relevante es el modelo de negocio. A diferencia de inversiones cerradas, Google ha garantizado que este puerto de intercambio digital será neutral y abierto. Esto significa que otros actores de las telecomunicaciones podrán hacer uso de esta autopista, fomentando un ecosistema de internet más competitivo y robusto en el Caribe.
La edificación, que se espera entre en operaciones el próximo año, ocupará unos siete mil metros cuadrados. No solo canalizará videollamadas o transacciones de WhatsApp, sino que será el epicentro desde donde se gestione el flujo de datos masivos necesarios para entrenar modelos de lenguaje y algoritmos de inteligencia artificial. La Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) y la iniciativa Meta RD 2036 encuentran en este decreto su primer gran pilar físico.
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