A pesar de ser el corazón del sistema comicial, los colegios electorales enfrentan críticas por capacitación, clientelismo y fallas logísticas
SANTO DOMINGO, República Dominicana – Los colegios electorales, definidos por la propia Junta Central Electoral (JCE) como “la parte más sagrada del sistema electoral dominicano”, sostienen sobre sus hombros la voluntad popular de más de 8 millones de votantes. Sin embargo, informes de observación internacional y denuncias partidarias revelan que estos espacios, vitales para la democracia, arrastran fallas recurrentes de capacitación, logística y presión clientelar que amenazan la transparencia del sufragio.
La magnitud de la estructura
Para las elecciones presidenciales y congresuales de 2024, la JCE habilitó 18,292 colegios electorales: 16,851 en territorio nacional y 1,566 en el exterior. Estos centros movilizaron a 91,460 ciudadanos como presidentes, secretarios y vocales, seleccionados de un banco de elegibles de aproximadamente 250,000 aspirantes. La dimensión logística es enorme, pero la preparación de ese personal ha sido cuestionada de forma sistemática.
Fallas en la capacitación
La Misión de Observación Electoral de la OEA documentó que, pese a los talleres impartidos, “muchos de ellos tuvieron dificultades para ejercer sus funciones, especialmente en el momento del cierre de mesas”. La confusión en el conteo de alianzas, el cómputo del voto preferencial y la elaboración de actas fueron fallas recurrentes que, en municipios cerrados, pudieron alterar resultados. Estas deficiencias no son nuevas: ya en 2000 la OEA advertía sobre la falta de estandarización en la selección de miembros.
Clientelismo y presión partidaria
Las denuncias por ofrecimiento de dinero a miembros de colegios para que abandonen sus funciones y pasen a ser delegados partidarios han sido una constante. En 2024, dirigentes de Fuerza del Pueblo denunciaron la instalación de casas de campaña frente a recintos, mientras que la diputada Sonia Agüero alertó sobre boletas presuntamente premarcadas en Dajabón. Estos hechos, aunque no siempre comprobados judicialmente, erosionan la confianza en el órgano que custodia el voto.
El peso de la abstención
La participación en los comicios de 2024 rondó el 54.4%, según datos del Observatorio Político Dominicano. Una abstención cercana a la mitad del padrón convive con la percepción de que los colegios electorales operan bajo presiones y con recursos humanos insuficientemente preparados. La JCE sostiene que el sistema es confiable, pero la brecha entre el discurso oficial y las fallas documentadas por observadores independientes mantiene abierto el debate sobre la calidad real de la democracia dominicana.
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