El cineasta dominicano dice sentirse orgulloso de lo logrado en el largometraje que recorre una época desde 1916 hasta el 1937.

 

 

SANTO DOMINGO (EL CARIBE).- El cineasta Félix Germán está listo para enfrentar uno de los retos más importantes de su carrera con el estreno de su obra maestra, la película “La isla rota”, en la que toca fibras muy sensibles para la sociedad dominicana, el tema haitiano.

Y es que para el director hay “temas y situaciones tabúes” que se deben enfrentar como el de la relación dominico-haitiana y así poder recorrer el camino hacia el desarrollo de ambas naciones, lo que considera que es primordial.

“El concepto central de la película es que solo el amor es capaz de producir en el ser humano las actitudes que nos pueden llevar al entendimiento, a la confraternidad, al desarrollo, a todo aquello por lo que Cristo vino a la tierra y murió, por el amor al prójimo, por vivir en un estado de amor, porque desde ahí se ve la vida diferente, desde un estado de odio, por una situación de exclusión, de conflicto, no se puede llegar a los grandes cambios y soluciones que la humanidad requiere urgentemente, porque vamos camino a un futuro incierto y muy feo”, consideró Germán durante una visita a elCaribe.

“La isla rota” está inspirada en hechos de la vida real y narra la historia de un niño haitiano (Gui), en la piel de Algenis Pérez, que huye de la pobreza junto a su familia hacia República Dominicana, pero tiene que presenciar el asesinato de sus padres mientras cruzaban la frontera. Años más tarde, se enfrenta a los asesinos, enredados en una vorágine de venganza, amor y odio.

Pese a que el estreno del largometraje está pautado para el 10 de junio próximo, ya Germán ha recibido innumerables críticas y amenazas a través de las redes sociales por parte de personas “que se han elaborado juicio sin tener conocimiento de causa”.

“Con un odio terrible, hasta me han mandado a matar y ha habido una virulencia con una cantidad de reacciones similares a las que trato en la película, los conceptos se elaboran sin juicio”, sostuvo.

Sin embargo, el cineasta se siente orgulloso de lo logrado en el largometraje que recorre una época desde 1916 hasta el 1937.