ROMA, ITALIA (LR.es).- En el Vaticano hay corrupción, pero el Papa Francisco asegura estar «en paz». Así de categórico y a la vez de sencillo se mostró en un coloquio con los superiores de las órdenes religiosas –el 25 de noviembre pasado– transcrito por la revista de los jesuitas «La Civiltà Cattolica» y reproducido por «Il Corriere della Sera». Además, Francisco aborda los abusos sexuales por parte del clero, o el papel de los jóvenes en la Iglesia.

«¿Cuál es la fuente de su serenidad?», le preguntan los religiosos. «¡No, no tomo pastillas tranquilizantes!», responde. «Los italianos dan un buen consejo: para vivir en paz se requiere una santa indiferencia. No tengo problemas en decir que esto que estoy viviendo es una experiencia completamente nueva para mí. En Buenos Aires estaba más ansioso, lo admito. Me sentía más tenso y preocupado. En resumen, no era como ahora. Tuve una experiencia muy particular de paz profunda desde el momento en el que fui elegido. Y no me deja nunca».

Francisco asegura que «vivo en paz». «No sé cómo explicarlo. En las Congregaciones Generales (aquellas que se celebran siempre antes de un cónclave durante el periodo de sede vacante y en concreto en el que él fue elegido), se hablaba de los problemas del Vaticano, se hablaba de reformas. Todos las querían. Existe corrupción en Vaticano. Pero estoy en paz. Si hay algún problema, escribo una nota a San José y se la pongo bajo una pequeña escultura que tengo en mi habitación. Es una figura de un San José que duerme. ¡Y normalmente duerme bajo una gran cantidad de notas! Por eso duermo bien: es una gracia de Dios».

En el coloquio también abordó los abusos a menores por parte del clero y se mostró tajante en su condena. «Parece que de cuatro personas que abusan, dos habrían sufrido también abusos. Se siembra el abuso en el futuro. Es devastador. Si hay sacerdotes implicados está claro que está en acción la presencia del diablo que estropea la obra de Jesús a través de aquellos que deberían anunciar a Jesús», dijo al respecto.

«Pero hablemos claro», continuó Francisco sobre el mismo tema: «Esta es una enfermedad. No se podrá resolver bien el problema. Por tanto, cuidado con recibir en la formación a candidatos en la vida religiosa sin comprobar bien su adecuada madurez afectiva. Por ejemplo: nunca se debe recibir en la vida religiosa o en una diócesis a candidatos que han sido expulsados de otro seminario o Instituto sin pedir información muy clara y detallada sobre los motivos del alejamiento».

Sobre la formación en el sacerdocio cree que este «tiene necesidad de discernimiento». «En este momento es uno de los problemas más grandes que tenemos en la formación sacerdotal. En la formación estamos acostumbrados a las fórmulas, a los blancos y negros, pero no a los grises de la vida. Y lo que cuenta es la vida, no las fórmulas». Por ello, recuerda, ha decidido que el próximo Sínodo de los obispos, que tendrá lugar en 2018, sea precisamente sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento. «La Iglesia debe acompañar a los jóvenes en su camino hacia la madurez, y sólo con el discernimiento y no con las abstracciones los jóvenes puedan descubrir su proyecto de vida y vivir una vida de verdad abierta a Dios y al mundo».

En la conversación ahora transcrita y publicada, Bergoglio dedica buena parte a hablar de los jóvenes y de cómo lograr acercarse a ellos. «Cuando yo era joven, la moda era hacer reuniones. Hoy las cosas estáticas como las reuniones que no van bien. Se debe trabajar con los jóvenes haciendo cosas, trabajando, con las misiones populares, el trabajo social, yendo cada semana a dar de comer al sintecho. Los jóvenes encuentran al Señor en la acción». Así, «después de la acción se debe hacer una reflexión. Pero la reflexión por sí sola no ayuda: son ideas. Por tanto, dos palabras: escucha y movimiento. Esto es importante».

Francisco añade que no solo se debe formar “a los jóvenes en la escucha, sino ante todo escucharles”. Esta es una primera tarea importantísima de la Iglesia: la escucha de los jóvenes”.