El tratado con EE.UU. prometió vuelos baratos, pero expertos advierten que asfixiará a las líneas aéreas nacionales y encarecerá los pasajes a largo plazo
SANTO DOMINGO, República Dominicana – La firma del acuerdo de cielos abiertos entre República Dominicana y Estados Unidos se vendió como la llave para abaratar los pasajes y multiplicar el turismo. Pero el tratado, que entró en vigor en enero de 2025 tras más de 25 años de negociaciones, es en esencia un engaño disfrazado de progreso. Detrás del discurso oficial se esconde una asimetría brutal: tres aerolíneas estadounidenses con más de 2.500 aviones competirán en igualdad de condiciones con líneas dominicanas que no superan las 20 aeronaves. No es libre mercado. Es un despojo con aval diplomático.
David contra Goliat
Un acuerdo de cielos abiertos elimina los límites que los Estados imponen a las aerolíneas extranjeras: número de vuelos, ciudades a servir y fijación de tarifas. En teoría, es el paraíso del libre mercado. En la práctica, solo funciona entre economías con capacidades similares. Y ese no es el caso. Estados Unidos entra con American, Delta y United, que juntas operan más de 2.500 aviones, acceden a capital a tasas del 4% y dominan los sistemas de distribución. República Dominicana entra con aerolíneas que no superan las 20 aeronaves, pagan financiamiento por encima del 10% y todavía luchan por certificarse ante la FAA. Poner a competir a Arajet con Delta es como poner a boxear un peso pluma contra un peso completo. El resultado está cantado.
Dumping con aval diplomático
Las aerolíneas estadounidenses pueden operar rutas como Santo Domingo–Nueva York a pérdida durante meses, con tarifas de 199 dólares, hasta que la competencia local se asfixie. Una vez logrado el objetivo, las tarifas regresan a 450 o 600 dólares. El pasajero aplaudió el descuento inicial y después paga el monopolio. Eso no es libre competencia. Es dumping con aval diplomático. El expresidente de la Asociación de Pilotos dominicanos calificó el tratado como un engaño que destruirá la aviación comercial del país. El economista Jesús Díaz advirtió que el Estado está entregando US$2.000 millones en control de rutas.
La trampa del turismo
El gran argumento de venta fue el turismo. Nadie lo discute: más vuelos desde EE.UU. equivalen a más visitantes y más empleos. Pero el acuerdo se vendió también como un alivio para la diáspora. Ahí está la trampa. Las aerolíneas estadounidenses no tienen compromiso social. Su lógica es puramente financiera. Van a explotar las rutas de alto volumen: SDQ–JFK, PUJ–MIA, STI–EWR. ¿Qué pasará con las rutas secundarias que hoy sostienen las líneas locales? Santiago–Boston, Puerto Plata–Newark, La Romana–Filadelfia. Si no dejan margen, se cancelan. Y cuando la aerolínea dominicana quiebre, nadie cubrirá esas rutas que conectan a la diáspora con su pueblo.
Sin verdadera reciprocidad
El tratado carece de reciprocidad real. Mientras una aerolínea de EE.UU. puede abrir 14 rutas mañana, una aerolínea dominicana enfrenta barreras técnicas y financieras que la mantienen en tierra. El acuerdo reemplazará los convenios de 1949 y 1986, pero no corrige la asimetría estructural. La Junta de Aviación Civil calcula que el valor del mercado de rutas entre ambos países supera los US$2.100 millones anuales. Ese control, que hoy se divide 50/50, quedará en manos de quienes puedan costear la guerra de precios. El cielos abiertos engaño no es una teoría. Es una certeza matemática.
El precio de la ilusión
El director del IDAC asegura que el acuerdo fomenta una sana competencia y precios más bajos. La Cámara Americana de Comercio lo celebra como un impulso al comercio y el turismo. Pero los críticos advierten: la competencia no es sana cuando uno de los competidores puede sangrar pérdidas durante años hasta eliminar al otro. El tratado de cielos abiertos no es un acto de fe. Es un riesgo calculado que pone en juego la sobrevivencia de la aviación comercial dominicana. Y el precio de la ilusión, como siempre, lo pagará el pasajero.
#AlcarrizosNews #NoticiasRD #CielosAbiertos #AviaciónRD #Engaño #Aerolíneas #Turismo



