Estudio de ANJE revela que el 65 % de las mipymes lideradas por jóvenes de 18 a 39 años funciona al margen de la ley, con una brecha de ingresos de 5 a 1 frente a las formales
SANTO DOMINGO, República Dominicana – La informalidad empresarial juvenil se ha convertido en el principal freno para el desarrollo de los emprendedores dominicanos. Un estudio de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), titulado «Emprendiendo en la informalidad», revela que el 65 % de las micro, pequeñas y medianas empresas lideradas por personas de 18 a 39 años opera sin registro ni cumplimiento fiscal. La investigación, basada en datos de la Encuesta Nacional de MIPYMES 2022-2023 del Banco Central, expone las duras consecuencias de esta realidad.
Una brecha de ingresos que ahoga
La diferencia entre formalidad e informalidad no es solo cuestión de papeles. Una mipyme joven formalizada genera ingresos anuales superiores a los RD5.1 millones, su contra parte informal apenas alcanza RD$ 836,698. Esto representa una brecha de aproximadamente cinco veces, un abismo que condena al estancamiento a miles de negocios.
Los sectores más golpeados son servicios (40,4 %), comercio (20,8 %) y suministro de alimentos (20,4 %). Actividades que, según el estudio, se caracterizan por tener bajos niveles de productividad. En contraste, las empresas formales se concentran en áreas industriales y financieras.
Barreras estructurales que empujan a la informalidad
¿Por qué tantos jóvenes terminan en la informalidad? Boris De León Reyes, presidente de ANJE, señala que la carga regulatoria y la rigidez fiscal histórica representan barreras que limitan la competitividad. «Nuestros jóvenes quieren emprender y apostar por la formalidad», afirmó, «pero esas trabas los empujan a la clandestinidad».
El estudio identifica brechas educativas, financieras y territoriales que sostienen la informalidad empresarial juvenil. En provincias como Samaná (84 %), Elías Piña (81,25 %) y Azua (80 %), la tasa de informalidad supera ampliamente la media nacional.
Propuesta para salir de la sombra
ANJE propone para las mipymes, la creación de una Certificación MIPYME Joven. Un instrumento focalizado, gradual y verificable para facilitar la transición progresiva hacia la formalidad. La iniciativa contempla incentivos en contratación pública y formación en una primera fase. En una segunda etapa, cambios legislativos que habiliten un tratamiento tributario diferenciado.
El mensaje es claro: exigir cumplimiento sin ofrecer caminos viables es una fórmula para el fracaso. La informalidad empresarial juvenil no es un capricho, sino una respuesta a un sistema que castiga al que intenta hacer las cosas bien.
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