A pesar del 1.18% de inflación en enero 2022, la gasolina supera los RD$50 con relación al pasado año y la canasta básica se dispara muy por encima del índice oficial
SANTO DOMINGO, República Dominicana – La reciente publicación del Banco Central, que sitúa la inflación en República Dominicana en un 8.73% interanual a enero de 2022, ha destapado una ola de críticas por parte de sectores que consideran estas cifras un maquillaje de la dura realidad que se vive en los colmados y mercados del país. El aumento, impulsado por un 1.18% solo en el primer mes del año, choca frontalmente con las promesas de campaña del oficialismo, que garantizó una reducción del 30% en la canasta básica y una modificación a la ley de hidrocarburos para abaratar los combustibles.
El costo real de la vida
Mientras las autoridades monetarias celebran la solidez de la economía, en los hogares dominicanos el drama es otro. La gasolina regular supera los RD$51.65, el GLP ronda los RD$36 por encima de los valores de 2021, y el pasaje urbano ha sufrido incrementos de entre 15 y 20 pesos. Esta escalada en los precios de los combustibles, que el gobierno prometió aliviar con una nueva fórmula, termina por encarecer todos los productos de consumo masivo. Según datos del Banco Central citados por Diario Libre, la canasta básica para el quintil más pobre de la población (el 20% con menos ingresos) pasó de RD$20,418 en 2019 a RD$29,138 al cierre de 2025, un aumento del 42.7% en seis años que evidencia una presión asfixiante sobre los más vulnerables.
Testimonios desde el territorio
Un recorrido por los precios revela una realidad que no cuadra con los informes oficiales. En una comunicación con Alcarrizos News, María Salvador, ama de casa y colmadera en Maimón, Puerto Plata, detalló el golpe al bolsillo. “El arroz lo vendíamos a 22 pesos y ahora está a 26; el pan pasó de 3 a 5 pesos, y la libra de ajo, que comprábamos a 80, hoy cuesta hasta 200 pesos. Un galón de aceite se disparó de 300 a 575 pesos y la leche evaporada mediana, de 45 a 75 pesos”, expresó la comerciante, reflejando la desesperación de un sector que vive al día. Estos testimonios de Alcarrizos News confirman que, en las provincias, donde se especula menos, los aumentos duplican las estadísticas oficiales.
El impacto en la clase media
El fenómeno inflacionario no solo castiga a los más pobres, sino que también ha cercado a la clase media y ha paralizado sectores clave como la construcción y el transporte. El costo de los materiales se ha disparado: una funda de cemento gris de 42 kilos pasó de RD$283 en 2020 a costar entre 430 y 450 pesos en la actualidad, mientras que el quintal de varilla ronda los RD$3,000. A esto se suma que los vehículos nuevos y usados han aumentado entre un 20% y un 25%, según confesó a Diario Libre Juan Peña, administrador de un dealer en la 27 de Febrero. Esta presión sobre los costos fijos desmiente cualquier intento de minimizar la crisis del costo de la vida.
Salarios de privilegio y ceguera fiscal
Mientras las amas de casa ajustan sus presupuestos, la cúpula del Banco Central disfruta de salarios millonarios que aíslan a sus funcionarios de la realidad nacional. El gobernador devenga RD$1,513,380 mensuales, la vicegobernadora RD$1,411,790 y el gerente RD$1,253,535, según datos de la nómina pública de la institución. Con esos ingresos, que multiplican por 50 el costo de la canasta básica de un dominicano promedio, es fácil no ver el impacto de la inflación en República Dominicana. El Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) ha señalado que, en diciembre de 2021, el país registró una inflación interanual del 8.5%, ubicándose como el cuarto más alto de la región, solo superado por naciones con crisis crónicas como Argentina y Venezuela.
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