Por Edgar Caraballo

Lastimosamente hoy suman 24 las personas que han muerto por la ingesta de Clerén, una bebida alcohólica que regularmente es “inocua”, pero como se fabrica de manera clandestina suele ser muy peligrosa, ya que no existe ningún control de calidad en su proceso de fabricación.

Los únicos culpables de estas muertes son las autoridades de salud, ya que el clerén no es la única cosa que se fabrica sin control en cualquier patio de Quisqueya. Si se investiga a profundidad les aseguro saldrán a relucir uno o varios nombres de policías involucrados con esa fábrica “clandestina” de clerén, la policía dominicana no es ajena a ninguna situación en este país, cuando digo ninguna, es ninguna, ahora al estallar este problema son los primeros sorprendidos.

El Clerén no es lo único que se fabrica sin control en este país, están los quesos, los embutidos, los dulces y todas las chucherías que se encuentran en los mostradores de los colmados. El problema con el clerén es que cuando no está bien elaborado te mata al tiro, pero hay otras cosas que te enferman y no te enteras que fue lo que te enfermó u otras que te van matando lentamente como el pan de colmado, que es el más letal de todos.

Volviendo al Clerén, a los pobres de este país no le han dejado otra salida que el clerén, pues resulta, que el consumo masivo de este licor viene como resultado de la alta carga de impuestos a las bebidas alcohólicas, precios que los hacen prohibitivos para personas de las clases sociales más bajas.

Quienes consumen clerén son personas como tú o como yo, que solo buscan sentirse bien y pasar un buen raro con amigos, y en la mano un trago de alcohol, por supuesto, del alcohol que pueden pagar.

Hay un dicho popular que expresa que el perro no come de “aquello” porque le guste, si estas personas tuvieran la posibilidad de beber Jonny Negro, les aseguro que nunca le pondrían la boca a una botella con clerén.

Siluetas de haitianos bebiendo clerén

Siluetas de haitianos bebiendo clerén.

Yo en mis tiempos tomé Brugal con sobre de jugos, vino La Fuerza y cualquier cosa que apareciera y que sirviera para pasar el rato con mis amigos, ninguno trabajábamos. Nunca tomé clerén y nunca lo probé.

Finalmente creo que el gobierno debe liberar de impuestos a algunas bebidas de baja monta, si tienen los controles y los permisos correspondientes, ya que el clerén en República Dominicana forma parte de la cultura dominicana y tiene un alto mercado, lamentablemente estos jóvenes no son los primeros en morir por la ingesta de esta bebida.