© Proporcionado por Clarín VAT11. VATICANO, 04/09/2014.- Imagen cedida por el diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, el 4 de septiembre del 2014, del papa Francisco durante su reunión con el exjugador de fútbol argentino Diego Armando Maradona (izda), durante una audiencia privada celebrada en Ciudad del Vaticano, el 4 de septiembre del 2014. EFE/L’osservatore Romano SOLO USO EDITORIAL – NO VENTAS ciudad del vaticano papa francisco reunion del papa con exfutbolista partido por la paz.

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ARGENTINA.- Como corresponde en un ambiente religioso y cristiano, uno de los cientos de testigos calificó como “el abrazo del hijo pródigo” el afectuoso saludo que se dieron el primero de setiembre de 2014 el Papa Francisco y Diego Armando Maradona en la sala Pablo VI del Vaticano. Con la cita bíblica quería sintetizar la vuelta del genial futbolista a la Iglesia católica o, al menos, su aprecio por el pontífice argentino, luego de haber tenido años atrás conceptos muy duros -que incluyeron un exabrupto- hacia la Santa Sede, tras encontrarse con otro Sucesor de Pedro, Juan Pablo II. Porque a Jorge Bergoglio lo elogió sin retaceos por su preocupación por los pobres.

© Proporcionado por Clarín El papa Francisco saluda a Diego Maradona en la Casina Pio IV del Vaticano antes del “Partido por la Paz. (TELAM) vaticano roma italia papa francisco diego armando maradona encuentro exfutbolista argentino y el papa reunión antes del partido por la paz actividad papal.

 

En 2000, al ser recibido por el Papa polaco junto a su madre Salvadora Franco, conocida como la Tota, y su entonces esposa, Claudia Villafañe, Maradona se sorprendió con un comentario del pontífice mientras este le entregaba un Rosario a cada uno y le llegó su turno: “Este es especial para vos”, le dijo. “¿Por qué especial? ¿No todos somos iguales ante Dios?”, le contestó. Poco después, mientras se encontraba haciendo un tratamiento médico en Cuba fue mucho más severo en una entrevista para la televisión: “¡Qué h… de p…! Vive en un lugar con techos de oro mientras tanta gente pasa hambre y después besa la tierra de los países pobres”.

“Dos potencias se saludan”, fue lo primero que le dijo Maradona a Francisco al estrecharse en un abrazo. “Me da mucho placer que un argentino esté haciendo tan bien las cosas en un lugar tan importante como el Vaticano, después de haber tenido muchos papas que se preocupaban por la política y no a los chicos con hambre”, declaró al salir ante numerosos periodistas -entre ellos este cronista- ansiosos por conocer más detalles del breve encuentro. Entre las muchas preguntas, uno de los colegas lo interrogó acerca de qué le había dicho el Papa, a lo que Diego respondió cortito y al pie: “Que me estaba esperando”.

© clarin.com Diego y Juan Pablo II, en la recodada visita de Diego junto a su familia.

 

El encuentro -del que participaron muchos otros futbolistas de renombre de diversos países con sus familias- fue previo al llamado Partido por la Paz que se realizó al día siguiente en el estadio Olímpico de Roma, organizado la fundación pontificia Scholas Occurrentes -que trabaja por la integración social y la calidad educativa en numerosos países- a cuyo frente están los argentinos José Del Corral y Enrique Palmeyro. El gran ausente fue Lionel Messi, que debió quedarse en España debido a una lesión muscular que había sufrido el domingo anterior en un partido de su equipo, el Barça con el Villarreal.

Al año siguiente, el 23 de abril, Maradona volvió a ver al Papa. Esta vez fue en la residencia de Santa Marta, en un encuentro más íntimo. En la ocasión, le transmitió su deseo de seguir apoyando la obra de Scholas. Más tarde, en una conferencia de prensa en Radio Vaticano reiteró su admiración por el pontífice: “Lo único que puedo decir hoy es que soy hincha de Francisco, el primer hincha de Francisco soy yo”. Y añadió: “Daremos todo lo que está en nuestro corazón para que Scholas sea ese amor para todos los niños del mundo, para que todos los niños del mundo coman·.

Pero habría una tercera cita. El 12 de octubre de 2016 Francisco se encontró con los jugadores que participarían de un nuevo Partido por la Paz (era ya el tercero). Previamente, había recibido a Maradona con su hijo italiano Diego Jr. con quien el astro futbolístico hasta ese momento no tenía trato. Desde entonces comenzó una relación que no se interrumpiría. En ese partido, disputado como todos en el Olímpico, Maradona –que ofició de capitán del equipo de Scholas en tanto que en la otra escuadra lo era Ronaldinho- jugó los 80 minutos que duró y su hijo 20 minutos.

Con todo, fue al salir del segundo encuentro cuando Maradona selló su reconciliación religiosa. “Cuando (el Papa) me abrazó pensé en mi madre y dentro de mí recé. Estoy contento de haber vuelto a la Iglesia”, dijo. Aunque también exclamó algo que millones y millones en todo el mundo nunca quisieron que hubiese ocurrido: “¡Ahora me puedo morir tranquilo”.

GL